Not a moment too soon

Not a moment too soon es una pieza de teatro-danza multidisciplinar sobre un viaje compartido: los compases finales de la vida de Cunningham, la lucha por seguir trabajando, y la delicadeza con que Trevor Carlson le acompaña en este proceso.

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Durante una gira en Australia en el invierno del 2001, frente al espejo de su camerino, Merce Cunningham dice: “Not a moment too soon” (no es demasiado pronto), mientras se graba a sí mismo con su videocámara. En este momento, Merce tiene 79 años. Los tres años previos, y a lo largo de los nueve posteriores, le acompaña Trevor Carlson, su director ejecutivo y gran cómplice.

Cunningham, uno de los grandes coreógrafos del Siglo XX, compañero y colaborador asiduo del revolucionario compositor John Cage, quien le introdujo en el pensamiento budista, al decir “Not a moment too soon” revela la vinculación con esta visión filosófica que dejará huella en el paisaje de la danza contemporánea internacional y a la vez, nos conecta con los últimos momentos de su vida.

Not a moment too soon es una pieza de teatro-danza multidisciplinar sobre un viaje compartido: los compases finales de la vida de Cunningham, la lucha por seguir trabajando, y la delicadeza con que Trevor Carlson le acompaña en este proceso. Un acto de introspección en una memoria compartida por ambos hombres que quiere proponernos, a través de la voz y la imagen de Cunningham en sus propios vídeos inéditos, y a través de las narraciones del propio Carlson, que nos guía en escena, una mirada íntima hacia los últimos días de un maestro.

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Fotos @Yoana Miguel

 

una producción deThorus Arts logo

Dirección y Coreografía
FERRAN CARVAJAL

Dramatúrgia
ALBER TOLA

Creación Vídeo
MIQUEL ÀNGEL RAIÓ

Compositor
JAUME MANRESA

Diseño de vestuario
ALEJANDRO ANDÚJAR

Fotografía (Manos de Cunningham)
MARK SELIGER

Coach de movimiento
JOAN PALAU

Documentación en vídeo del proceso de creación
ELISABETH PRANDI, GUAYARMINA AMADOR y YOANA MIGUEL

Técnico sistema vídeo
TOMEU FIOL

Diseño gráfico
CAROL PÉREZ

Intérprete
TREVOR CARLSON

Texto
TREVOR CARLSON, ALBERT TOLA

Espacio escénico
MAX GLAENZEL

Diseño iluminación
MARIA DOMÈNECH

Creación escultura
CASEY CURRAN

Fotografías
MARK SELIGER y THORUS ARTS

Ayudante de dirección
OCTAVI DE LA IGLESIA

Coordinador técnico
XAVIER SALAVERT

Operador Motion Graphics
ALEX ROMERO

Constructor
ÓSCAR HERNÁNDEZ POL

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Producción
THORUS ARTS

Producción ejecutiva
ANABEL LABRADOR

Coproducción
Mercat de les Flors y Thorus Arts

Comisarios
Katherine Hayes, Mary Rice y Sutton Stracke

Este proyecto ha sido realizado con el soporte de la Robert Rauschberg Foundation.

Con el soporte
Sandra Cornelius, Kim Cullen & David Taylor, Nacy Dalva, Molly Davies, Carolina Nitsch, Judith Pisar, Pamela Schaeffer, Mark Seliger y Holly Sidford

Con la colaboración de
El Graner fàbrica de creació y La Caldera

Agradecimientos especiales
Arnie Apostol, Banda à part, Brummell Hotel, Deborah Ceballos, Marta Filella, Kathleen Fluegal, Fractured Atlas, Santiago Latorre, el equipo del Mercat de les Flors, Merce Cunningham Trust, Marta Oliveres, David Quinn, Toni Racklin, Kevin Taylor, Sue Weil y especialmente Laura Kuhn

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Los vídeos de Merce Cunningham pertenecen a una colección privada de Nueva York, y han sido generosamente cedidos sin ningún tipo de restricción.

Fotografía de Merce Cunningham por Mark Seliger y Michael Vahrenwald.

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Dedicado a la memoria de Albert Sanagustín.

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Las donaciones deducibles a Thorus Arts se pueden realizar a través de Fractured Atlas .

Fractures atlas logo logo mercat de les florsBarbican_Centre_logo.svg  cultura_bn_c3

 

Descargar dossier

“La obra de Merce Cunningham es una preparación continua para el impacto de la libertad.”

Peter Brook 

Not a moment too soon promete.

Salta a primera vista la sensación de encontrarnos ante un proyecto inevitable. Parece que la existencia de una serie de materiales y eventos hayan desembocado inevitablemente en su devenir: el proyecto se ha convocado a sí mismo, digamos. Lo ha provocado la relación particular entre Merce Cunningham y su director ejecutivo y cómplice Trevor Carlson. Y el hecho de que Ferran Carvajal establece una relación personal con Trevor a partir de 2007 y se convirtiera en testigo ad hoc de aquella relación durante un tiempo. Que el segundo se haya avenido a formar parte de este proyecto siguiendo la intuición del primero y la anécdota, el hecho de que Trevor regalara una cámara a Merce y que éste se grabara a sí mismo: que este material exista (!). Que Trevor Carlson ocupara con fervor de The Legacy Plan para la Merce Cunningham Dance Company, y el bagaje de reflexión que ello implica sobre una cuestión candente: la pervivencia del legado personal y artístico una vez desaparecido un creador o creadora que haya trabajado con un material tan efímero como lo es un cuerpo en movimiento.

Se suma al interés por la materia prima lo que emana del reto artístico que supone hacer una pieza a medio camino entre el documental, el biopic y el vídeo-arte para arar un campo tan escurridizo e incierto como el de la memoria. Íntima, siempre subjetiva, traidora. Haciendo uso de la danza y su potencial de generar sumas semánticas infinitas en el espacio del no-dicho; mirando de pulsar los botones justos de un recuerdo -y hacerlo con la justa medida- para no desvirtuarlo en su paso a escena. Que es como querer sacar el barco de la botella sin deshacerlo pieza por pieza, realizable sólo aplicando luz desde una esquina para ver un espejismo de las velas en el otro lado del cristal.

Despertar un espejismo: asimismo describen Carvajal y su dramaturgo, Albert Tola, la aspiración escénica de Not a moment too soon: “Merce se refleja en Trevor, y Trevor en el público”. Proponen un viaje emocional a través del recuerdo de un sujeto, superando la vocación meramente documental para acceder a un terreno más subliminal e intersticial, entre los hechos, la reconstrucción de la propia memoria y la experiencia emocional que esto despierta en quien la narra y en quien la escucha / ve / vive.

Pero la sensibilidad del material también viene dada por la particularidad de la intimidad a la que se quiere acceder. Se quiera o no, Not a moment … capta la atención un poco morbosa de la vecina del cuarto que todos tenemos dentro, encantada de la vida de tener acceso al Merce Cunningham “real” a través de las imágenes que grabó; de mirar por una grieta fragmentos de una vida compartida con Carlson y regida, tal vez, por el postulado Not a momento too soon como epítome de timelessness (concepto de la filosofía zen que tanto influyó en el gran amor de la vida de Cunningham, John Cage).

Coda para tiquismiquis: siendo Merce Cunningham el padre de la video-danza, un ancla de interés coreográfico añadida es precisamente ver cómo el montaje hace uso del vídeo para sumar todos los tiempos en uno solo: el tiempo presente. Ver como Carvajal, Tola y Carlson hacen aparecer este espectáculo como un evento-homenaje a la memoria de una intimidad que llega en el momento de ser presentado y not a momento too soon. Y como este hacer presente encaja -si es que encaja- con el uso que el propio Cunningham hacía del vídeo en su cruzada particular: lograr presentar la danza como momento y nada más, bello y bueno de ver en sí y por sí, sin añadidos.

Cunningham intentó crear una danza pretendidamente desprovista de la cadena emocional de significación entre cuerpo y metáfora para convertirla en cambio en un evento estético e intelectual libre. Quería evitar a toda costa dictar al espectador el qué ni el cómo mirar. Haciendo uso del azar como recurso compositivo, por ejemplo, convirtió el escenario en un universo antrópico de infinitas posibilidades e hizo convertirse en la danza a través de composiciones aparecidas por orden de ley de probabilidades y basta. La frase not a momento too soon también puede referirse a esta forma de hacer: la danza convocándose a sí misma en el momento justo. Ni antes ni después, ni por decisión de nadie.

Recapitulemos. La coda refiere a la poética de Merce Cunningham, aprovechando la excusa de la presentación de un espectáculo relacionado con el coreógrafo. Pero Not a moment… no es ni pretende ser una pieza de o al estilo de Merce Cunningham. De hecho, la primera y última promesa del espectáculo es de orden más universal: encontrar elementos suficientemente porosos en el relato de un recuerdo subjetivo para hacer emanar la huella que una vida ha tenido en otra vida. Y generar, al hacerlo, una huella nueva: de Merce a Trevor, y de Trevor al público. Toda una promesa. Todo un regalo.”

Jordi Ribot Thunnissen